
Viernes 29 de Mayo-17:20hs: Salgo del colegio como todos los días, hay un pibe sentado con una guitarra en la puerta, paso por al lado y me entrega un papel con un “Gracias loco” de regalo, yendo para la esquina me pongo a leer lo que dice y esas palabras quedan revoloteando en mi cabeza hasta hoy. A continuación pongo una transcripción de lo que me fue entregado ese día, espero que lo disfruten.
La vergüenza
“Hay un mal que camina entre nosotros tan imperceptible que lo tomamos como propio de nuestra naturaleza, como algo que debemos guardar y cuidar: la vergüenza, ella, maldita, que nos amarra al miedo, miedo de equivocarnos, al fracaso, al bochorno, al “que dirán” (maldad enorme de este mundo), a las críticas, a las miradas, a los chismes, a las burlas, al rechazo, al aislamiento. Queriendo siempre estar dentro de sus reglas buscamos aceptación, buscamos no llamar la atención, no equivocarnos para no aprender, no arriesgarnos para no perder… ¿perder qué? – ¿tu orgullo? ¿Tu imagen? ¿Tu reputación? ¿Tu prestigio? ¿Es esto lo que realmente vale para vos?
La vergüenza nos obliga a buscar un lugar del que no formamos parte por nosotros mismos, sino por los personajes que nos imponen para encajar en un grupo, secta, banda, clase o lo que se te ocurra. Nos desesperamos y nos aferramos a estereotipos de lo “normal” (como si esa palabra no fuera más que un capricho de las masas para denominar a lo que la mayoría considera “bueno” o “mejor”).
Olvidamos nuestras identidades, nos esclavizamos a las apariencias. Nos imponen imágenes estéticas sobre lo “bonito” haciéndonos sentir inferiores de aquellos que más se acercan a la imagen “ideal” de “perfección”. La vergüenza nos encierra en el silencio, no porque dejemos de hablar, porque claro está que parloteamos sobre lo que vi ayer en la tele, lo que voy a hacer el finde o sobre lo mal vestida que vino cierta persona; no hablo del silencio de voz, hablo del silencio del miedo, la inseguridad, la duda. La vergüenza nos paraliza y aniquila nuestros más profundos deseos y sentimientos, nos obliga a mentir y a creernos nuestras propias mentiras, nos obliga a seguir a la manada, a ser iguales y no ser diferentes –porque eso está “mal”-. Ser distinto es un crimen en esta sociedad que nos condena a la humillación y a la soledad (solo si así lo permitimos).
En fin, la vergüenza ha sido mi refugio durante mucho tiempo y me ha hecho más daño que cualquier otra cosa en este mundo, ser tu mismo es un trabajo difícil entre tanta mierda esquematizada, quiero ser puro y seguir mi camino, y dejar la vergüenza en el olvido. Aquí voy…
PD: no tomes nada de este humilde escrito como un intento de convencerte o imponerte nada, simplemente hablo desde mi experiencia, desde mi punto de vista, desde mi mundo y desde el deseo de que te sirva de algo, si es así, me alegro muchísimo por vos. Cuidate. Conocete. Defendete. Chau.”
Como hablan che!